Esta guarra se pone su corbata recordando la intensidad de aquel polvo, su jefe se le echó encima la otra tarde y nunca olvidará como follaron. Le robó la corbata para revivir aquel momento, tan solo piensa en su barba rozándole cada milimetro de piel, frotando su clítoris en movimientos circulares intensos una y otra vez sin parar. |