La chica metió lentamente el consolador en su moreno coño, cerró sus ojos y comenzó a darse gusto, dejó que sus emociones fluyeran, sé recostó su espalda y con las dos manos se cogía con cierta violencia, el consolador entraba y salía vertiginosamente de ella, la chica meneaba su culo de forma desesperada, se podía ver con claridad la humedad del aparato impregnado con sus jugos. Un grito estremecedor se escuchó en toda la casa, se estaba corriendo hasta caer rendida extenuada, una gran sonrisa de zorrita calentona apareció en su rostro. |